jueves, 15 de diciembre de 2011

ACTIVIDAD 4-. IVÁN ILLICH

IVAN ILLICH - LA SOCIEDAD DESESCOLARIZADA.


 CAPITULO I: ¿POR QUÉ DEBEMOS PRIVAR DE APOYO OFICIAL A LA ESCUELA?
La institución escolar es un paradigma del tipo de visión del mundo generada por todas las demás instituciones de la sociedad actual; la familia, los partidos políticos, el ejército, la iglesia, los medios informativos. Todos estos organismos poseen un “curriculum ,oculto” que puede definirse como el resultado de ser sometido a un proceso de manipulación institucional, de definición de valores. Esta institucionalización de los valores es la que, según lilich, conduce a tres dimensiones que forman parte de un proceso más amplio de degradación social y personal; la contaminación física, la polarización social y la impotencia siciológica.
Así pues, llega a la conclusión de que no es sólo la educación, sino la sociedad en su conjunto la que debe ser desescolarizada, la que debe rebelarse ante la autoridad institucional que define lo que es y lo que no es legítimo o deseable.
La escuela -dice Illich- ha llegado a ser la religión del proletariado actual al hacer promesas (incumplibles) a los “pobres de la era tecnológica”. La escuela no libera porque en su afán de educar sujeta a los alumnos a medidas de control social; los certificados escolares son índices que permiten manipular el mercado de trabajo. La escuela divide la realidad en dos terrenos, algunos lapsos procesos y medios que son considerados educativos, y otros que no lo son. La escuela divide la sociedad internacional en “castas” según el nivel escolar de los países, presentando un “ideal” educativo inalcanzable, pues además de resultar incosteable, se apoya en el falso supuesto de que la mayor parte del saber es resultado de la enseñanza proporcionada por el ritual de la institución escolar.
CAPITULO II: FENOMENOLOGIA DE LA ESCUELA
El autor encuentra que básicamente son cuatro las funciones de los sistemas escolares modernos: custodia, selección, adoctrinamiento y aprendizaje. Estas funciones son desarrolladas dentro de la es- cuela a la que define así- “el proceso que especifica edad se relaciona con maestros y exige asistencia de tiempo completo a un curriculum obligatorio”.
1) Edad: La escuela agrupa a las personas según sus edades; existe la creencia, por ejemplo, de que los “niños” deben estar en la escuela, aprenden en la escuela y sólo se les puede enseñar en la escuela. 
2) Maestros-Alumnos: Por definición, los niños son considerados como alumnos, por lo tanto su aprendizaje depende de un custodio-maestro. La escuela a su vez se sustenta en la afirmación de que el aprendizaje es resultado de la enseñanza cuando, en realidad, la mayor parte de lo que sabemos lo hemos aprendido precisamente fuera de la escuela. Aun en la escuela misma, el aprendizaje no depende totalmente del maestro, sino de variables como las estrategias para “pasar” exámenes, la capacidad memorística de los alumnos, su relación con los compañeros de clase...
3) Asistencia de tiempo completo: La obligación de asistir a clases sumerge a los niños en una especie de contexto sagrado (“educativo”); el aula se convierte en un recinto mágico. De tal modo, se los aparta del contacto con la realidad cotidiana. Al mismo tiempo, el profesor asume las funciones de custodio, predicador y terapeuta, con el derecho de participar e incluso dirigir las vidas privadas de sus alumnos.
CAPITULO III: RITUALIZACION DEL PROGRESO
Illich analiza en este capítulo las principales conexiones entre el consumo escolar y el consumo social.
Al graduado, dice, se le escolariza para cumplir un servicio selectivo entre los poderosos en la sociedad. El alcanzar niveles superiores de educación significa que de alguna manera se ha cumplido satisfactoriamente con las reglas del juego del sistema en las primeras etapas escolares. La universidad impone normas de consumo tanto en el trabajo corno en el hogar.
Pero esta capacidad de fijar dichas metas es bastante nueva: Illich la ubica en la década de los sesentas, cuando se difunde en las sociedades la “ilusión” de un acceso igual a la educación pública. Anteriormente no era automática la conversión del conocimiento en riqueza. Esta conversión ha conseguido que se pierda la búsqueda del saber, característica de las universidades antiguas, cuyos egresados eran más bien outsiders sociales. Ahora, en cambio, tanto para los estudiantes como para las naciones, el estudio es considerado como una inversión que promete pinglies ganancias económicas y un factor clave para su desarrollo.
El autor hace una serie de mitos producidos por la escolarización social:
  • El mito de los Valores Institucionalizados: la escuela inicia en el 44 mito del consumo sin fin”. Todo proceso produce valor y en consecuencia la producción genera demanda. La escuela enseña que la instrucción produce aprendizaje, al haber escuelas hay demanda de escolaridad. 
  • El mito de la Medición de los Valores: La escuela inculca valores institucionales sujetos a cuantificación; de ahí en adelante se concibe que en este mundo todo es mensurable, inclusive el ser humano y su imaginación. La escuela divide lo aprendido en paquetes- materias, partes definidas que se integran al curriculum oculto formado por bloques y cuantificable por una “escala internacional”.
  • El mito de los Valores Envasados: Los valores que dicta la escuela se presentan con un adecuado embalaje y precio en el mercado del consumo social.
  • El mito del Progreso que se Perpetúa a sí mismo. luich descubre una lógica similar prevaleciente en los negocios, la guerra y la educación; de la misma manera que “los negocios son los negocios” (acumulación sin límite de dinero), que la guerra es matar (acumulación de cuerpos muertos), la educación es escolarización, un proceso que tiende a perpetuarse a si mismo y que se mide en términos de alumnos-hora.
CAPITULO IV: ESPECTRO INSTITUCIONAL.
Partiendo de que el futuro de nuestra sociedad depende en parte importante de la elección de nuevas instituciones, más que del desarrollo de nuevas ideologías y tecnologías, el autor sitúa dicha elección entre dos alternativas básicas de instituciones tipo, ubicadas en los extremos de un espectro institucional.
A la derecha del mismo sitúa las “instituciones manipulativas” cuyo ejemplo tipo es la escuela. Estas instituciones se caracterizan por ser formadoras de hábitos, es decir, crean adicción social psicológica hacia sus servicios.
 Al otro extremo del espectro nos encontramos con las “instituciones conviviales”, tales como las redes telefónica y postal, los parques, etc.: aquellas cuyas normas se dirigen únicamente al control de abusos en su empleo.
Así, Illich afirma su convicción de que un cambio social radical debe ser necesariamente precedido o al menos iniciarse con un cambio en la conciencia que se tiene de las instituciones, en un rejuvenecimiento del estilo institucional.
CAPITULO V: COMPATIBILIDADES IRRACIONALES
Se reconoce que aún ahora la desescolarización social es una causa sin partido. El autor hace una crítica a los innovadores educacionales que siguen apoyándose en la creencia de que la conducta adquirida bajo la vigilancia de un pedagogo es altamente valiosa tanto para el alumno como para la sociedad. Siguen buscando la manera de canalizar los recursos educativos a través de embudos institucionales: se continúa con la idea básica de que la educación es resultado de un proceso institucional dirigido por educadores.
En contraposición Iván Illich sostiene que una revolución educativa necesita apoyarse en nuevas orientaciones de la investigación, en una comprensión distinta del estilo educacional en vías de una contra-cultura naciente.
CAPITULO VI: TRAMAS DE APRENDIZAJE
Este capítulo se propone demostrar que lo contrario de la escuela es posible; o que podemos partir del aprendizaje automotivado en vez de coercitivo, flagrantemente o no, en el que los profesores deben “convencer” y obligar al estudiante para que dedique tiempo y voluntad al aprendizaje institucional; o que podemos ofrecer al alumno la oportunidad de establecer vínculos nuevos con el mundo en lugar de canalizar todos los programas envasados por medio del profesor.



CAPÍTULO VII: “NACIMIENTO DEL HOMBRE EPIMÉTRICO
Este último capítulo que a manera de epílogo engloba bajo una perspectiva de crítica humanista las objeciones de Illich a la escolarización social, es producto de las conversaciones del autor con Erich Fromm.
El autor se remite a la mitología griega a través de la historia de dos hermanos: Prometeo y Epimeteo. El primero roba el fuego a los dioses y lo trae a la Tierra, enseñando a los hombres a forjar el hierro. Epimeteo, duramente criticado por su hermano y por toda la Grecia clásica, se casa con Pandora, la diosa de la Tierra en la Grecia matriarcal, la que todo lo da, y que dejando escapar todos los males de su ánfora, la cierra antes de que salga la esperanza.
¿Qué alternativas podemos considerar ante un mundo de institucionalización de valores y procesos planificados?
Según Illich, si deseamos encontrar un nuevo equilibrio de nuestro medio ambiente global necesitamos desinstitucionalizar precisamente los valores que sustenta la sociedad de hoy. Empieza a crecer ya la minoría internacional que sospecha y con fundamentos de que “algo estructural anda mal en la visión del ‘honro faber’. . . ” . Esa minoría desconfía de las utopías científicas y comparte la sensación de encontrarse atrapada en las instituciones que el hombre mismo ha creado para dominar y conformar su medio, del mismo modo que Prometeo (dios de los tecnólogos) se encontraba atado a sus cadenas. Esta minoría “esperanzada” más que expectante, movida por la visión de que una nueva concepción del ser humano y de la realidad, desligada de la autoridad institucional, es necesaria para plantear un cambio social radical, es la que Elich denomina “epinieteica”.
Las soluciones propuestas por Elich a la escolarización actual, carecen en cierto grado de solidez pragmática, pero esta deficiencia se opaca ante la lucidez de su análisis de lo que bien podemos llamar .’contaminación ideológica”, quizá el efecto más desastroso del desequilibrio humano (social) y natural que caracteriza al mundo de hoy.
Así pues, La Sociedad Desescolarizada resulta ser un libro de interés no sólo para todos aquellos que “inquietos” por la crisis educativa buscan alternativas coherentes para el aprendizjae, sino, y esto es más importante, para todos los interesados en un cambio radical del hombre y la sociedad. Sistema Escolar y Sistema Social son fenómenos interdependientes, en palabras del autor. “La Escuela es la agencia de publicidad que le hace a uno creer que necesita la sociedad tal como está”.

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